Cómo funciona
Cómo se arma
el ritual
La versión larga. Qué hace el juego con tu habitación, qué pasa durante la noche y por qué conviene no quedarse quieto.
El escaneo
Una vez, y queda.
Antes de la primera noche recorrés tu habitación con la cámara y vas marcando lo que hay: las paredes, los muebles, las puertas. No es un mapa genérico ni una sala prefabricada — es tu cuarto, con sus medidas.
El escaneo se guarda en el teléfono y se reusa en cada partida. Podés tener varios entornos guardados y elegir en cuál jugar.
Las imágenes y modelados se procesan localmente; no se sube nada a la nube.
El ancla
Una imagen fija que ordena todo lo demás.
Pegás en la pared una imagen de referencia y la fotografiás desde el juego. Esa imagen pasa a ser el punto cero del mapa: cuando volvés a jugar, apuntás la cámara y todo el escaneo vuelve a caer exactamente donde estaba.
Es también lo que sincroniza a varios jugadores: si todos miran la misma imagen, todos comparten el mismo mundo. Y si perdiste la imagen, podés ubicar el entorno a mano y arrancar igual.
La noche
Luz que se acaba, cordura que se gasta.
La linterna es tu única herramienta y tiene carga limitada. Hay pilas repartidas por los muebles de tu propia habitación: las levantás apuntando y apretando un botón.
Quedarte a oscuras te va comiendo la cordura. En el centro del ritual está el libro, y la oscuridad viene a apagarlo: iluminarlo a tiempo es lo que lo salva.
Repartidas por el cuarto también aparecen reliquias del ritual. No son obligatorias — son el puntaje, y el récord de cada noche queda guardado.
Las entidades
Tres, y ninguna se resuelve igual.
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Sorken
Busca la manera de entrar. Si lo iluminás a tiempo lo repelés; si no, entra y te persigue.
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Arbmos
La alucinación de la cordura baja. Es individual: aparece sólo para vos, y le gusta que te quedes quieto.
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Veleth
Se invoca cuando el libro se pierde. Contra ella la linterna no sirve para nada.
Compañeros
El ritual no se completa solo.
El modo cooperativo corre por red local: uno crea la sala y los demás se unen desde el mismo WiFi. El escaneo lo comparte el anfitrión, así que nadie tiene que volver a medir la casa.
Todos ven las mismas entidades en el mismo lugar del cuarto — salvo las que son alucinación de uno solo.
Inmersión
Alcanza con el teléfono. Con más, es peor.
Se juega entero con el celular en la mano. Pero si tenés un visor Cardboard, el juego pasa a visión estéreo y te lo podés calzar en la cara; si tenés un joystick bluetooth, lo controlás desde ahí.
Con auriculares, el audio es espacial: vas a escuchar de qué lado de tu habitación viene lo que todavía no ves.
Solo tu fe puede salvarte
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